Luis Bárcenas advirtió por escrito al banco suizo de que el dinero que depositaba allí –en un primer momento, diez millones de euros– no es solo de su propiedad, sino de “un grupo de inversores.” El juez Ruz trata de averiguar ahora la identidad de esos otros “inversores” que estaban en la cuenta de Bárcenas
Suiza lo aclaró: Luis Bárcenas, el hombre de las finanzas del PP, es el Luis B. o LB o Luis el Cabrón de la trama Gürtel, el mismo a quien Francisco Correa, alias Don Vito, aseguró haber entregado mil millones de comisiones por obras concedidas en la etapa de Álvarez-Cascos. Atrapado y avisado por los suizos, Bárcenas lanzó un primer mensaje: “Este dinero [los 22 millones de euros] no es solo mío”. Su abogado se cansó de repetir que los fondos opacos eran también de otros inversores. En privado, según ha podido saber esta revista, el propio Bárcenas ha dejado caer que esos inversores son tres cargos del PP. Tres personas que permanecen amparadas hasta el momento por el silencio público y judicial del extesorero, que se habría guardado esta información como última arma de presión para que le libren de cualquier problema con la justicia.
Pese al silencio de Bárcenas, la policía y el juez ya tienen un nombre sobre la mesa, como publicó esta revista: Luis F., quien compartía con Luis Bárcenas la misma gestora de fondos en Suiza y lo acompañó a una reunión con los gestores del banco suizo celebrada el 27 de junio de 2006 en un hotel de Madrid. Según la documentación sumarial, Bárcenas tendría además firma en una cuenta en Suiza controlada por Luis F.; un extremo que ahora indagan los expertos en delincuencia financiera. El juez investiga si Luis F. es Luis Fraga, exsenador, sobrino del fundador del PP, íntimo amigo de Bárcenas. Fraga no contestó a las llamadas de esta revista.
Luis Bárcenas advirtió por escrito al banco suizo de que el dinero que depositaba allí –en un primer momento, diez millones de euros– no es solo de su propiedad, sino de “un grupo de inversores.” El juez Ruz trata de averiguar ahora la identidad de esos otros “inversores” que estaban en la cuenta de Bárcenas. Para eso, la policía ya investiga a otros clientes de Iván Yáñez, el gestor de los fondos de Bárcenas en Suiza. Tras el escándalo, Yáñez ha sido suspendido en su puesto de trabajo en JB Capital Market, sociedad de Javier Botín.
La comisión rogatoria para investigar las cuentas del exsenador Bárcenas salió de España el 16 de abril de 2010; y desde el primer momento, la confidencialidad fue un objetivo prioritario para los responsables judiciales. El magistrado encargado del caso en aquellas fechas, Antonio Pedreira, solicitaba que las pesquisas sobre las cuentas de Bárcenas fueran confidenciales. Sin embargo, la contestación del fiscal suizo un mes después deja claro que eso es imposible. Suiza tiene la obligación legal de informar a cualquier cliente de sus bancos si una comisión rogatoria le está investigando. Por ello, Luis Bárcenas era perfecto conocedor desde hace más de un año de que la justicia española había dado con sus cuentas secretas.
Según fuentes cercanas al caso, entonces arrancó una lucha de poderes en los despachos que ha terminado con una supuesta contabilidad B del Partido Popular en la prensa y los protagonistas en el juzgado. O al menos algunos de ellos.
- La mujer, fuera de la causa.
En su declaración ante los fiscales anticorrupción, el abogado y exdiputado popular Jorge Trías reconoció que intercedió a comienzos de 2010 –en fecha coincidente con el envío de la comisión rogatoria– para que la justicia dejara fuera de la causa a la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias. Esta, sin trabajo ni fuentes de ingresos conocidas, es la titular de dos viviendas de lujo en España, además de varios depósitos bancarios con importantes cantidades de efectivo. El 6 de mayo de 2010, solo 20 días antes de que la justicia española enviara su petición a Suiza, el juez Pedreira decidió no imputar en la causa a la mujer de Bárcenas. Una decisión en la que el abogado Jorge Trías reconoce su intercesión pese a que no era parte activa en el procedimiento. Aun así, pasó por sus servicios una factura de más de 50.000 euros al Partido Popular, que la formación se negó a abonar. Eran buenos tiempos, pese a todo, para Bárcenas. En septiembre de 2011, el juez Pedreira también archivó el caso sobre el extesorero. Pero cuando el caso pasó de nuevo a la Audiencia Nacional, en la primavera de 2012, Bárcenas y su esposa resultaron de nuevo acusados.
Las presiones dentro de las filas del PP para aplacar la preocupación de Luis Bárcenas y evitar que estallara el escándalo se aceleraron. Según ha confirmado esta revista, Bárcenas consiguió encontrarse en un reservado de un restaurante de Madrid con varias personas de la Seguridad del Estado. El encuentro fue organizado por uno de sus amigos de la cúpula de Génova para que el extesorero pudiera negociar un acuerdo, pero terminó en un fuerte encontronazo entre Bárcenas y los funcionarios, conocedores de las pruebas en su contra. Bárcenas acabó la reunión, según uno de los participantes, gritando y mencionó expresamente el nombre de Javier Arenas, su amigo y exsecretario general del partido, como quien le había dado garantías de que la reunión sería un éxito.
Indignado y envalentonado tras el fracaso de ese encuentro, el extesorero del PP envió una nota escrita al director general de la Policía, Ignacio Cosidó, en la que solicitaba que los agentes de la UDEF hicieran un nuevo informe sobre las anotaciones de “Luis el Cabrón” y “L.B.” que aparecen en la contabilidad del empresario Francisco Correa y que le dejaran fuera de toda sospecha. Cosidó, compañero de partido de Bárcenas, remitió la nota a la unidad policial y esta se la envió al juez.
En respuesta a Bárcenas, el fiscal del caso elaboró un informe en el que le acusó de actuar “a espaldas del juez” desde que en 2009 estalló el escándalo. Días después fue el juez Pablo Ruz quien reprochó a Bárcenas actuar con “mala fe procesal” y le invitó a dirigirse a su juzgado si necesitaba realizar alguna petición, en lugar de apostar por cualquier cargo público vinculado al Partido Popular. La desconfianza del juez Ruz es tal que se marchó solo a Suiza, sin fiscales ni policías, para seguir investigando sobre el terreno. Ya ha hallado una segunda cuenta bancaria del extesorero.
Daniel Montero, Luis Rendueles (Interviú)
