La participación de los asalariados en la renta nacional ha ido perdiendo peso desde 2008 (54%) hasta el 50,4% de 2012
A diferencia de los acuerdos (2) para la negociación colectiva suscritos por los agentes sociales en la etapa previa a la reforma, ésta no promueve un intercambio entre salarios y empleo. El gobierno entiende que la economía se enfrenta a un ajuste estructural y, en consecuencia, no se trata de cambiar peores condiciones de trabajo por mantener el empleo, sino de provocar una devaluación generalizada de los salarios que haga más competitiva la economía española. Dentro de este esquema, la recuperación del empleo se produciría a medio y largo plazo, propiciada por el aumento del emprendimiento empresarial y de la competitividad de las empresas españolas.
Valorar la reforma pasa, necesariamente, por evaluar hasta dónde ha llegado la devaluación salarial. Desgraciadamente, no existe en el inventario de estadísticas españolas una operación que permita estimar la variación pura del precio del trabajo a lo largo del tiempo, a pesar de las reiteradas peticiones hechas desde Comisiones Obreras para que el Instituto Nacional de Estadística elabore un Índice del Precio del Trabajo (IPT), que al igual que hace el IPC para la cesta de consumo final, mida la evolución del precio del trabajo a lo largo del tiempo. En consecuencia, no hay una manera directa de estimar el alcance de la devaluación salarial, entendida como el abaratamiento del precio que se paga por realizar el mismo trabajo.
A veces se ha planteado que la Estadística de Convenios Colectivos del Ministerio de Empleo, que recoge el incremento salarial medio pactado, es apta para emplearse a modo de IPT, en tanto que a partir del mismo se puede calcular una variación pura del salario en nómina manteniendo fija la distribución del empleo entre convenios y eliminando así el ‘efecto composición’ de la variación bruta del salario. Sin embargo, el registro de convenios no recoge bien el número de trabajadores cubiertos por los convenios supraempresariales lo que, además de poner en duda la exactitud del incremento salarial medio resultante, impide depurar el efecto composición de la variación del incremento pactado. Pero no sólo eso, adicionalmente, lo pactado no tiene porqué trasladarse a la realidad convirtiéndose en salario efectivo, pudiendo algunas empresas ‘descolgarse’ del pacto salarial o simplemente no aplicarlo, cuestión que no parece en estos momentos excepcional. Por último, los incrementos pactados anuales recogen el efecto de las cláusulas de revisión salarial que se activan a final de año, aunque lo lógico sería imputarlo al año siguiente que es cuando se hacen efectivas.
Observar cómo se traslada lo negociado a la realidad no se puede por la falta de un IPT. Como intento lejano de aproximación, se compara en el gráfico 4 la evolución del salario pactado con la del salario medio por hora, estimado a través del Índice del Coste Laboral Armonizado (3) que, al menos elimina, el efecto del cambio de composición del empleo entre sectores, aunque no entre ocupaciones. El salario negociado muestra una clara y fuerte tendencia a la baja. El incremento pactado fue el 4,2% en 2007 y el 1,3% en 2012, aunque este último porcentaje sólo alcanzaba a final de año al 56% de los trabajadores habitualmente cubiertos por un convenio, debido a la parálisis que introduce la reforma laboral en la negociación colectiva. El salario medio por hora también muestra una clara tendencia a la baja, pero empieza dos años después, en 2010, cuando se hunde la variación del salario medio hasta el -0,4%, mientras que el año anterior registraba su tasa más alta, 5,1%.
En realidad, gran parte del repunte del salario medio por hora de 2009, es efecto de la recomposición del empleo que se produce en estos primeros años de crisis, cuando se expulsa principalmente a trabajadores con salarios bajos, lo que provoca un aumento estadístico de las medias salariales. Este efecto se puede depurar en gran parte con los datos de la Muestra Continua de Vidas Laborales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social para un colectivo significativo de trabajadores. La muestra permite observar la evolución del salario diario de una muestra común de asalariados que han permanecido constantemente empleados desde el año 2004 a 2011, último año disponible. Una muestra de 161.308 trabajadores que representan a los asalariados más estables y mejor posicionados del mercado de trabajo. Como se observa en el gráfico 5, su salario medio pasa de crecer un 6,2% en 2008, a hundirse hasta el 1,3% en 2009, dando cuenta del importante efecto composición del que adolece la evolución del salario medio publicado por el INE en los años de cambio de ciclo, y que aconsejan una reflexión por parte del Instituto para ofrecer una visión más clara y completa de la evolución salarial.
Los datos de la muestra común muestran la impresionante moderación salarial que se produce desde el principio de la crisis entre los trabajadores mejor posicionados, que es incluso mayor si sólo se considera a los que trabajan en el sector privado en 2009 (0,3%), aunque a partir de este año el crecimiento salarial del sector privado supera al general por el recorte salarial que se produce entre los empleados públicos. A la vista de la fuerte moderación salarial observada entre los asalariados más estables y mejor posicionados, no parece aventurado suponer que en el resto de empleos y oficios menos estables y volátiles se haya producido una moderación al menos tan importante.
Por otro lado, variaciones tan pequeñas del salario medio indican que muchos trabajadores han visto recortados sus salarios en todos los años del período que va de 2009 a 2012. El Índice del Coste Laboral Armonizado estima una variación salarial muy pequeña y decreciente a lo largo de los tres primeros trimestres de 2012, para los que se dispone de información. El salario medio creció un 0,1% anual en el tercer trimestre según esta fuente, indicando un recorte salarial en muchos empleos (ver gráfico 4).
Como resultado del ajuste salarial y del empleo, la participación de los asalariados en la renta nacional ha ido perdiendo peso desde 2008 (54% (4) ) hasta el 50,4% de 2012. Esta pérdida de participación en el reparto de la riqueza ha significado el trasvase de 55.294 millones de euros de los asalariados a los empresarios y autónomos desde el inicio de la crisis, lo que ha permitido aliviar su endeudamiento, actuando los trabajadores como banqueros indirectos. Eso sí mediante un préstamo que no devenga intereses, ni da derechos sobre la gestión de la empresa, ni tiene que devolverse.
(Notas):
(2) Las subidas salariales propuestas eran de hasta el 1% en 2010, del entre el 1% y el 2% en 2011 y del 1,5% al 2,5% en 2012. Ante el agravamiento de la situación económica, el 25 de enero de 2012 se suscribe el II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva con las siguientes subidas propuestas: hasta 0,5% en 2012, hasta 0,6% en 2013 y en 2014: hasta el 0,6% si el incremento del PIB es inferior al 1% real; entre el 1% y el 2%, si el PIB crece entre el 1% y menos del 2%; y hasta el 1,5%, si el crecimiento del PIB es igual o superior al 2%.
(3) Se trata del salario ordinario por hora, excluyendo pagos extraordinarios y atrasos, datos brutos. El ICLA investiga sólo los sectores no agrarios e incluye las Administraciones Públicas a partir del año 2006. Las AA.PP. sólo tienen negociación colectiva para su personal laboral.
(4) Calculada así: (Remuneración de Asalariados / (Remuneración de Asalariados + Excedente Bruto de Explotación)) * 100.
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