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Un año de reforma laboral. Indicios de los efectos de la reforma laboral (2/7)

No todos podemos ser 'empresarios de nosotros mismos', como parece pretender la propaganda gubernamental sobre la cultura del emprendimiento y, en consecuencia, el aumento del empleo pasa más por el incremento del tamaño de nuestras unidades productivas y del empleo asalariado, que por el crecimiento del empleo autónomo
- Despidos y ajuste interno.

Cuando se cumple un año de reforma la laboral el empleo se ha recortado en 850 mil personas a lo largo de su período de vigencia. Esta rebaja es incluso mayor entre los trabajadores por cuenta ajena, 903 mil asalariados menos en el último año, de los cuales 219 desaparecen en el sector público, que se suma a la destrucción de empleo con intensidad creciente desde el inicio de la reforma. La mayor caída del empleo asalariado se explica por un aumento en paralelo del empleo por cuenta propia que es, en muchos casos, a tiempo parcial y precario, constituyendo un refugio temporal para trabajadores que no encuentran un empleo en condiciones o, en otros casos, supone la transformación de un empleo asalariado en un 'falso autónomo', cambio que propicia la desregulación introducida por la reforma. Esta ocupación a tiempo parcial no es la solución al problema de escasez de empleo del mercado de trabajo, pues gran parte es involuntario y se concentra en determinadas actividades, no precisamente las más productivas. Por otro lado, no todos podemos ser 'empresarios de nosotros mismos', como parece pretender la propaganda gubernamental sobre la cultura del emprendimiento y, en consecuencia, el aumento del empleo pasa más por el incremento del tamaño de nuestras unidades productivas y del empleo asalariado, que por el crecimiento del empleo autónomo.


La reforma ha intensificado el recorte del empleo desde su entrada en vigor a principios de 2012. Como se observa en el gráfico 1, la línea que representa la evolución del empleo asalariado se separa de la del PIB a lo largo de 2012. Esta separación no sólo se debe a que ahora también se destruye empleo público, sino que es atribuible a la facilidad para despedir y el abaratamiento del despido que introduce la nueva legislación laboral. En efecto, aunque el PIB cayó menos en 2012 (-1,3%) que en 2009 (-3,7%), la destrucción de empleo ha sido considerablemente mayor en 2012 en el sector privado, en términos relativos. Por cada punto de caída del PIB, el empleo asalariado del sector privado se redujo 2,2 puntos porcentuales en 2009 y 4 puntos el año pasado. Esta caída es incluso mayor si se descuenta el recorte del PIB correspondiente al sector público.


Asimismo, la rebaja neta del empleo es principalmente consecuencia de un aumento de los despidos y en menor grado se debe a un recorte en el volumen de contratación, que atenúa su caída considerablemente en 2012 en los contratos de duración indefinida: sí en 2011 este tipo de contratos cayeron un 9,6%, en 2012 lo hicieron sólo un 2,2%. Como se observa en el gráfico 2, a lo largo de 2012 la probabilidad (1) de ser despedido de un trabajador indefinido se sitúa por encima del período previo y en niveles similares a los observados en 2009 cuando el PIB cayó más. Por tanto, el recorte del empleo neto asalariado se explica en 2012 por un aumento de las salidas (despidos) y no por un mayor recorte de las entradas (contratación).

El análisis de los flujos de salida del empleo permite también afirmar que ha aumentado considerable la antigüedad de los trabajadores indefinidos despedidos en 2012 con respecto a los años anteriores, fenómeno que está directamente relacionado con la reforma. Ahora es más barato despedir a los trabajadores más veteranos. La antigüedad media de un trabajador indefinido despedido en el cuarto trimestre de 2012 era de casi 80 meses, mientras que en igual período de 2009 fue 66 meses, 69 meses en 2010 y casi 74 meses en 2011 (ver gráfico 3).


La mayor caída del empleo a lo largo de 2012, como se ha visto, es achacable a un aumento del uso del despido por parte de las empresas para liquidar la caída de la demanda y, en principio, se puede pensar que esto se lleva a cabo frente a la alternativa de negociar con los representantes de los trabajadores medidas de ajuste interno como la moderación o recorte de los salarios, el aumento o redistribución de la jornada, la movilidad funcional o geográfica, etc. Pues bien, como se verá a continuación, las empresas optan por ambas opciones, el ajuste externo de los despidos y el ajuste interno de las condiciones de trabajo, en muchos casos no negociado.

En efecto, el recorrido de la reforma no sólo se queda en favorecer la salida de los trabajadores de sus empleos, sino también en facilitar el ajuste las condiciones de trabajo de los que continúan en la empresa. Esto se puede apreciar con claridad observando la evolución salarial, tema que se aborda en el siguiente apartado, pero incluso el que no haya caído mucho el PIB, con el importante aumento de los despidos que se produce en 2012, es un primer indicio del empeoramiento de las condiciones de empleo de los que no han sido despedidos. Estos trabajadores que permanecen asumen peores condiciones de trabajo pues, entre otros recortes, sacan adelante parte de la producción que sostenían los empleos amortizados. En este sentido, la Contabilidad Nacional registra un aumento anual del número de medio de horas trabajadas por los asalariados en el segundo y tercer trimestre de 2012, último disponible. Adicionalmente, a diferencia de lo que ocurrió al principio de la crisis, cuando muchas empresas -sobre todo del sector inmobiliario y de la construcción- desaparecieron provocando un mayor hundimiento del PIB, ahora la recesión no parece haber liquidado tantas, posibilitando el ajuste en el interior de las mismas. El número neto de empresas inscritas en la Seguridad Social se reduce en 141 mil en 2008 y 2009, mientras que en 2012 la rebaja es sentiblemente inferior, 38 mil.

(Notas):

(1) Se calcula a partir de la Encuesta de Población Activa de Flujos del INE. Se trata de 'probabilidades de procedencia', es decir, los factores de elevación empleados son los del segundo trimestre de los dos enlazados. Asimismo, los factores de elevación incorporan la erosión que se produce entre ambos trimestres, como resultado de la desaparición de entrevistados por fallecimiento o traslado al extranjero, que se asimila a la de los nuevos incorporados a la muestra, incluidos los menores que cumplen 16 años y las entradas de extranjeros. Se ha separado a la población en cinco grupos (ocupados por cuenta propia, asalariados indefinidos, asalariados temporales, parados e inactivos) objeto de interés del análisis, y se ha calculado la erosión de la muestra de forma independiente para cada uno de ellos en el turno final, asignándose a cada entrevista una elevación igual a su factor final más una parte de la erosión proporcional a su peso en la muestra, de tal forma que la población asalariada obtenida es igual a la del turno final.

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