Garzón habló de la deuda exterior de España y explicó que una parte de esa deuda debe ser considerada como ilegítima
El Centro Cultural de la localidad alicantina, sito en la plaza de San Andrés, acogió el sexto acto en tres días que realizaron Alberto Garzón Espinosa, diputado de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados, y Marga Sanz, Coordinadora general d’Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) y diputada por las Corts Valencianes.
Tras la presentación a cargo de Maria Jesús Pérez, de Izquierda Unida de Almoradí, la breve intervención de Marga Sanz giró entorno a los asuntos de más triste y rabiosa actualidad en la Comunitat Valenciana, que son comunes al ámbito nacional: el saqueo del sector público en beneficio de las élites cercanas al poder y la corrupción generalizada entre los miembros del Partido Popular, que cuenta ya con 9 imputados entre sus diputados en las Corts Valencianes.
A continuación, Alberto Garzón se dirigió al abarrotado auditorio y en su exposición aportó todo tipo de detalles y ejemplos demostrativos del origen artificial de la desastrosa situación económica que se vive hoy en España, así como en los países del sur de Europa, que corren parecida o peor suerte que España, como son Portugal, Grecia o Italia.
- «¿Quién manda en España?»
Más allá de Rajoy, Garzón señaló al sistema financiero internacional como verdadero detentador del poder en España, quien lo ejerce sin pasar por las urnas en una democracia que Garzón cree muy devaluada y muy necesitada de un cambio que devuelva el poder al lugar del que debe emanar en una Democracia: el pueblo; "dotándole de instrumentos de gobierno suficientes y capaces de defender sus intereses ante los desmanes del capitalismo caníbal que nos ha llevado hasta la desastrosa situación actual."
Garzón señaló la progresiva desindustrialización que España sufrió desde su entrada en la Comunidad Europea, como parte del "plan de futuro" que la Unión le tenía reservada y criticó la inacción de los sucesivos gobiernos al respecto, al servicio de los intereses financieros.
Garzón habló de la deuda exterior de España y explicó que una parte de esa deuda debe ser considerada como ilegítima ya que la tienen las entidades financieras por macro-operaciones como el denominado eufemísticamente "rescate bancario" que aceptó el Gobierno de Mariano Rajoy y que no sirve más que para proveer a los bancos de dinero público con el que hacer frente a sus préstamos con las entidades que prestan ese mismo dinero al Gobierno español. En esa ocasión se utilizó la fórmula del aval del Gobierno.
- «Si fuera Ministro de Economía»
Garzón denunció la práctica abusiva e inmoral del funcionamiento del Banco Central Europeo, a cuyo presidente, Mario Draghi, tuvo la ocasión de poner en evidencia durante la histórica sesión a puerta cerrada, celebrada en el Congreso durante la visita de Draghi la semana pasada. Garzón recordó que el Banco Central Europeo tiene prohibido según sus normas de funcionamiento, prestar dinero a los gobiernos nacionales, en su lugar presta el dinero a las entidades financieras a un bajo tipo de interés (0,5%), para que éstas lo presten a los gobiernos a tipos de interés mucho más interesantes, superiores al 5% y al 6%, "es vergonzoso" afirmó.
En este sentido, el diputado de IU aseguró que, puesto en el papel de Ministro de Economía, su postura frente a la Troika sería clara y firme. Obligaría a los representantes europeos, que presionan a los distintos estados a aceptar préstamos (rescate), a renegociar estos préstamos, primero no pagando aquellos que pudieran considerarse ilegítimos y segundo ofreciendo pagar tan solo un 20% de la deuda o nada.
Garzón también criticó la visión que el Banco de España tiene del funcionamiento de las últimas reformas laborales impuestas por los gobiernos de Zapatero y de Rajoy respectivamente, y que la institución financiera no ha tenido reparos en hacer público en su último informe del pasado mes de enero. En él se asegura que "las reformas laborales están dando sus frutos porque se está consiguiendo una rebaja de los salarios."
- «Morgan Stanley, el hazmerreír de la mayoría de los economistas de todo el mundo»
Alberto Garzón criticó duramente el reciente informe de Morgan Stanley, que afirma que España podría convertirse en la nueva Alemania, partiendo de la teoría, nunca demostrada en la práctica, de que, debido a la espectacular bajada en los costes laborales, las industrias alemanas verían con buenos ojos su traslado a España. Garzón calificó este informe de la compañía Morgan Stanley, defensora de determinados intereses privados, como de "ridículo para casi todos los economistas del mundo".
- «A Rajoy le diría»
La organización política a la que representan los ponentes, Izquierda Unida, está recogiendo el sentir de la calle mediante la campaña «A Rajoy le diría», por lo que los asistente tuvieron la ocasión de plasmar en un formulario, las preguntas o propuestas que le harían a Rajoy y que el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, intentará recoger y englobar durante el debate sobre el Estado de la Nación que tendrá lugar los próximos días 20 y 21 de febrero. Esta campaña sigue recogiendo preguntas y propuestas ciudadanas en las redes sociales, concretamente en Twitter, bajo la etiqueta o hashtag #ARajoyLeDiria
- «Turno de preguntas»
Finalizada la exposición de Garzón, los asistentes pudieron formular preguntas al diputado de IU, una de las cuales trataron sobre el papel de los sindicatos en la crisis, el cuál reivindicó Garzón como de utilidad para la unión de fuerzas individuales frente a la voz de la patronal, cada vez más favorecida por las políticas neoliberales de implantación del miedo en la mente del ciudadano.
Otro asistente le preguntó por su imagen pública y por su liderazgo, Garzón declinó todo protagonismo individual y reclamó la unión de cada día más ciudadanos para hacer posible el cambio de actitud, de sistema político y de modelo productivo, como propugna en su libro "Esto tiene arreglo".
- «Comenzaremos la revolución sin él»
Uno de los asistentes preguntó a Garzón sobre los denominados "grandes" empresarios, en concreto Amancio Ortega, y más concretamente sobre si sería posible que Ortega ubicara de vuelta en España las fábricas que tiene repartidas por otros países, donde las condiciones esclavistas que impone a sus empleados pasan más desapercibidas. Garzón se mostró convencido de que Ortega preferirá en todo caso pagar unos salarios más bajos en otros países, así como estar sujeto a tributaciones más laxas, obteniendo de la combinación de ambos factores mayores sumas de beneficios. Como Garzón no espera que quienes actúan como Ortega vayan a cambiar de actitud y, por tanto a aportar algo a la sociedad, afirmó que "comenzaremos la revolución sin él", que los asistentes celebraron con sonoros aplausos.
- «¿Ha recibido presiones, amenazas o intentos de soborno?»
En vista de los posibles enemigos que Garzón puede granjearse con su defensa a ultranza de las personas frente a los intereses económicos establecidos, esta redacción le preguntó si había recibido presiones, amenazas o intentos de soborno que tuvieran como fin apartarle de la política, el diputado afirmó con una sonrisa que hasta el momento tan solo había recibido felicitaciones.